viernes, 8 de febrero de 2013
EL MUNDO POR UN CIGARRILLO
El olor a azufre inundó las fosas nasales de Max Foxwell que con suma delicadeza cerraba su mechero
tras encenderse un cigarrillo. Se tomaría su tiempo. El valor de un cigarrillo era alto y ese era su último
pitillo. Pocas posesiones llevaba dentro de su maltrecha mochila pero sin duda cambiaria cualquiera de
ellas por otro paquete.
Una señal holográfica recién dibujada sobre su brazo y producida por un microchip debajo de este le
indicaba que de nuevo no estaba solo. Escondido detrás de los pilares de una casa casi destruida de la que solo quedaban en pie las dos primeras plantas sorteó los escombros y escudriñó el exterior en
busca de alguno de esos enormes ojos verdes.
Aquella raza reptil se hacia llamar La Estirpe y habían llegado dos años atrás, nadie sabia para que ni si
pretendían quedarse, pero lo habían cambiado todo. ¿De quien era la culpa? Max se preguntaba eso sin
respuesta cada noche desde aquel día mientras intentaba pegar ojo desde algún arriesgado escondite. Nadie sabía sus intenciones, pero sin duda el gobierno había hecho algo mal que había despertado la ira de los nuevos vecinos. Estados unidos estuvo demasiado tiempo ocupado buscando enemigos dentro del planeta y olvidó mirar más allá.
Rafael J. Sánchez Rivera (España)
Publicado en la revista digital Minatura 123
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