La mutiló el Loco Feroz.
¿Fue capaz de semejante ignominia?
Lo otro lo dejó en manos de la abuelita.
¿También era una “loca feroz”?
Apenas una loca y de lo peor. ¡Que lo diga el pobre cazador!
¿Y qué le hizo al cazador?
Lo convirtió al budismo, lo vistió con un sayal amarillo y después se lo devoró.
Manuel Arduino Pavón
Publicado en la revista LetrasTRL 54
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