Doy la cadencia a mi ruego de sacra sinfonía:
hallar la voz, hallarte
ahora que varío por la cuerda
que me tensa,
que no suelta la lengua dislocada,
que no graba la letra irreverente.
Dame la fusión del acorde con el viento,
con el fuego, con el polvo, con el mar,
que temo el curso de las noches
y el desliz de los días
absurdamente desechados.
Dame armonías y correspondencias,
belleza, sosiego, ternura, perdón,
un cauce tonal en el espacio
que guíe la inquietud de mi letra.
Daré los amores que te revelaron,
los empeños por asir verdades,
los rencores nunca dirimidos,
los deseos sin pudor renuentes
en cada vivo instante de ser.
Norma Mazzei -Argentina-
Publicado en el blog cristina-berbari-fijavertigos.blogspot.com
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