lunes, 26 de noviembre de 2012
MILAGROS DE LA NOCHE DE SAN JUAN
Porque era un día especial
Dios se hizo un moño
se puso mucha laca
y rompió un huevo mediano en un vaso
grande de desayuno.
A la intemperie tembló el barco
azotado el velamen por la mota de polvo
la blandura del mástil a corazón abierto
se dolió del vacío como la piel sin piel.
Qué ciego y qué rotundo
qué horizonte irreal.
Mientras Dios tomaba el té con sus amigas
los marineros cantaron una canción de fe.
Nieves Chillón
Publicado en la revista Nueva Grecia 1
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