domingo, 2 de septiembre de 2012
DESTINO
La cometa del destino
puede ser
como el hostal de los mil ciempiés agazapados.
Puede ser la dama de las almas electrocutadas.
Puede ser el termómetro de la náusea.
Puede ser un lunes violeta.
O el barco pirata que a traición
se convierte en una tarde de perros.
O el viejo reloj que nunca mece la cuna.
El destino.
La fobia.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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