Te recuerdo en aquella casa, en tu alcoba.
Estás en los recuerdos de mi infancia y juventud.
Solo hay una cosa que duele más que un adiós:
que no haya existido despedida.
Has salido de mi vida para siempre,
pero siempre estarás en mi memoria.
¿Qué estarás soñando ahora?
No importa, sueña.
Lo demás te lo contaremos, algún día.
Publicado por
MARÍA JOSÉ BERBEIRA RUBIO -Casteldefell-
en su blog dondehabiteelolvido-airama
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