A 48 hrs. de haber recibido la condena de cadena perpetua, Isidro Gomes fue trasladado a la Unidad penitenciaria de máxima seguridad U7 de Resistencia Chaco.
Todos los diarios de la provincia habían destacado el crimen como el más despiadado de los últimos tiempos, los testigos declararon que vieron a Isidro disparar dos veces contra la víctima, un cosechero golondrina, gente que suelen venir para el tiempo de la cosecha gruesa de algodón, del que no se supo antecedentes, el primer disparo fue en la espalda y el otro en la cabeza, el cual le destruyo el cráneo, luego Isidro se acercó a la comisaria a denunciar que un bestia le había comido sus animales y que la pudo matar a orillas del rio, lugar donde los testigos lo vieron cometer el crimen.
Isidro yacía tirado en la oscuridad, sollozando ya seco de lágrimas y de esperanzas solo repitiendo sin fuerzas ¡yo no fui por favor que alguien me crea!
Cacho, uno de los penitenciarios más viejo se apiado de él y le dijo ¡está bien chamigo acá tenés una oreja desembucha!, Isidro ávido de desahogarse comenzó su relato.
Todo empezó con la llegada de los cosecheros dijo Isidro. Era una noche de luna llena, los perros nerviosos, aullaban sin parar para el lado del rancho de los recién llegados, pero cuando llego la media noche se desato la locura, los perros salieron atacando a no sé quién y nunca volvieron, luego escuche ese grito que parecía más un aullido, busque la escopeta y salí al patio, le juro que nunca había visto algo así, parecía un perro enorme caminando en dos patas, mato a todos mis animales y se comió los cachorros de mi perra, lo busque toda la noche hasta que lo encontré a orillas del rio y lo mate.
Señor, dijo Isidro llorando desconsoladamente, los testigos vieron que dispare, pero no a quien, ¡por favor créame, yo le dispare a la bestia, yo no mate al cosechero.
Juan Ignacio Avalos (Argentina)
Publicado en la revista digitala Minatura 117
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Hace 15 horas
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