Van mis pasos sin rumbo
por los caminos sin huella.
Caminos que me alejan
del amor perdido.
Su sombra cubre la mía
en un grito de ausencia,
un grito sin voz
que sepulta la noche.
Siluetas fantasmales
me aprisionan,
se ahogan las palabras
en la apretada oscuridad.
Voy vencida
por la soledad del desierto,
viento y arena secan mis labios
lastimando mi cuerpo.
Mis ojos encandilan.
La pesadilla ardiente
dobla mis piernas y quedo allçi,
de cara al cielo... muerta.
Vendrán por mi las aves negras,
pero aquel que lastimó mi cuerpo
y que secó mis labios,
se encargará de enterrar... mis huesos.
Mª ANGÉLICA SALGUERO -Argentina-
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