Será
la verde esperanza
como semillas baldías
en el vacío. Sonaban
las risas de los fantasmas
en el silencio nocturno
de un pueblo, de una casa
de una habitación, de un niño
que estudiaba. Las hojas secas
como uñas arañaban
el cemento del patio. En el libro
hasta las líneas temblaban
mientras la estufa cansina
poco a poco se apagaba.
Golpes de aire a traición
a la puerta presionaban.
La luz amarilla y rala
en la bombilla zigzagueaba.
El niño lleno de miedo
en el libro la mirada
estudiaba
porque de mayor quería ser
ingeniero... de la nada.
JOSÉ LUIS MARISCAL -Horcajo de Santiago (Cuenca)-
DE FACEBOOK - 6844 - EL CONCEJAL
Hace 16 horas
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