Repetías una y otra vez (lo estás haciendo mal), te agobiabas, sólo pensabas en ella, tu amor. Te sentías como si no fueras nada, algo insignificante e inerte. Pero no te dabas por vencido (tengo que seguir luchando por ella, ganarme su amor), así pues luchabas
todos los días por algo que te hacía feliz, tú sentías necesitarla para vivir. Te daba igual que pensarían las demás personas, tenías las ideas claras (conseguir el amor de esa mujer).
Una inmensa tristeza recorría tu cuerpo (como conseguiré que se fije en mí), ter refugiabas en lo que sentías (la quiero, ella es preciosa a mis ojos pero sin embargo ella no siente lo mismo por mí), pensabas en la forma de conseguir que ella sintiera algo por ti, (pienso hacerme su amigo y entonces tendré alguna oportunidad). Pero existían algunos problemas, cómo te acercarías a ella.
Empezabas a hablar con ella y poco a poco la confianza aumentaba (bien voy muy bien para conseguir mi meta en la vida), te empezaste a obsesionar con ella, la necesitabas tener contigo allá donde fueras.
Un día le confesaste lo que sentías por ella, ella respondió con una pregunta. ¿Alguna vez me has querido de verdad? Lo pensaste (que le respondo, no puedo dejar que se me escape una vez más esta oportunidad), sí respondías.
¿Ahora que sentido tienes para vivir? (Sólo verla feliz).
JUAN JUNQUERA BORRAZAS -Conil-
No hay comentarios:
Publicar un comentario