Por MARCOS SILBER
Si la palabra poética es palabra de violencia contra la palabra
establecida, entonces la de Revagliatti acude con títulos más que habilitantes
a la escena de la POESÍA a la que accede por la puerta ancha. Leo y siento.
Acuso recibo de una de las máximas virtudes: me inquieta. Leo y oigo: color,
luz, ritmo que me remite -Dios sabe cómo- al RAP. Y de la mejor manera. El
trámite sonoro que asiste con logro creativo superando los riesgos de la
"tentación ingeniosa". Juego de palabras-siempre-sobre sólidos
discernimientos. Musicalidad caprichosa de melodías que atrapan y cursan
por ríos de excitante y gozoso fluir. Valentía de rupturas no como acrobacia
exhibicionista sino como propuesta de responsable invención. Opera sobre
los vocablos con solvencia alquimista. Digo que los toma, los domina, los
puede. El toque irónico, la referencia social, el dato histórico, la suerte de la
especie como objetivo superior de la preocupación generadora. Destacable
la frase acuñada de lo cotidiano anecdótico manejado con lenguaje
"callejero". Se interroga y se responde con enumeración en cascada. El
lunfardo -hábilmente dosificado- asoma oportuno, enriqueciendo la
construcción formal y la esencia de lo conceptual. Lejos -felizmente- de
tediosas transcripciones literarias del pensamiento o de la emoción, es una
poética de condensación del sentido. Lejos también de toda señalización
docente y pontificante.
El trabajo de R.R. ratifica aquello de que la poesía se define más por la
lejanía que por las certezas. Nada le dicta consignas a esta obra. Como en
todo arte que se respeta, la forma se libera, emana aires emancipadores
contra esquemas de asfixia o normativas carcelarias. Se ve genuino,
auténtico, creíble. En cuanto a la orientación central y final del texto, nada
permite dudar de que se trata de una apuesta ligada a la vida, a la aventura
de la gente, a lo mas trascendente de la humana condición. Bienvenido el
despropósito, la "desprolijidad" de la actitud que abre, que ilumina, que
sacude, que llama a la puerta racional y emocional del salón de la
revelación.
Bienvenido lo contestatario, lo rebelde, lo insurrecto que
dona originalidad, y dona una otra flamante mirada: la representación del
mundo de un nuevo modo, único, singular.
Buenos Aires, mayo 2010
Del libro VIENE JUNTO CON de Rolando Revagliatti -Argentina-
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 13 horas
Sorpresa la mía, apreciado José Luis, al advertir difundido el Epílogo, del insoslayable poeta argentino que es Marcos Silber, para mi "Viene junto con".
ResponderEliminarConste también mi gratitud por socializarlo en la Revista Azahar.
Abrazo transoceánico.
Rolando Revagliatti
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