miércoles, 16 de mayo de 2012

BREVERÍAS

2241


Se me cayó la vida. La mochila
en que llevaba cuanto había sido
quedó agujereada por los años.

Mi corazón ya no detenta, alquila;
no sabe recoger lo que ha caído,
en su apariencia, bártulos extraños.

2242

¿Qué importan los caminos, ni a dónde nos conducen?
Ve a la estepa, a la jungla, al valle, a la montaña,
y construye tu senda; y que quienes la crucen,
se animen a seguirla, que tu huella no engaña;
pues si bien la iniciaste para tus ideales,
ya no son tuyos propios, se han hecho universales.

2243

Pasan los años, pero el joven que eres
se ha quedado en el puente
negándose a fluir con la corriente,
porque aún quedan anhelos y placeres
por explorar en corazón y mente.

Aléjese hacia el mar, y en él sucumba,
quien suma y teme, aquél que si tropieza
no sabe levantarse, y el que empieza
a mirar hacia atrás, hacia esa tumba
que cava quien no canta, mas bosteza.

2244

Y me dijo: Quisiera seducirte;
¿qué debo hacer para llamarte mío?
Y le dije: Sé tú. Que al definirte,
no te adornes de inútil atavío.

Tráeme el alma desnuda, audaz la mente,
y el lenguaje en tu piel más elocuente.

2245

Letra sensual, en amplio ofrecimiento,
la equis no se mueve, está y espera;
yace sobre su espalda; el movimiento
se iniciará después, si decidiera
buscar la y griega firme acoplamiento
en superposición de acto y manera.
Se cerrarán seis rasgos, y atrapadas
dos letras quedarán, enamoradas.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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