Los elogios me empequeñecen
Sin elogios soy de mi tamaño:
pequeño.
¿Lo herí
o solamente
lo maté?
Para dársela
hay que tenerla de piedra
o rota
o de pescado.
Ridículo
no me has abandonado
Ridículo, compañeril
¿por qué no me has abandonado?
Del libro OJALÁ QUE TE PISE UN TRANVÍA LLAMADO DESEO de Rolando Revagliatti -Argentina-
DE FACEBOOK - 6834 - SIETE
Hace 10 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario