NIÑA LIBRO
A Darío, el cuentacuentos
Conocí a una niña libro
que llevaba en sus manos
el poema más amargo.
La fui queriendo al ritmo
de sus páginas impresas
en su cuerpo frágil
de nenúfar.
Me la leí de un tirón
como se leen los libros que apasionan
releyéndome varias veces
los capítulos más sublimes:
el de sus ojos verdes
y el de sus pechos blancos,
esbozados apenas en el papel
me parecieron deliciosos,
tanto que después de largos años
aún los sigo teniendo como lectura de cabecera,
como mi biblia de bolsillo,
anhelada y anhelante.
JUAN EMILIO RÍOS VERA-Algeciras-
DE FACEBOOK - 6834 - SIETE
Hace 12 horas
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