Para cantar tus senos,
imaginé la forma
de redondear dos veces la misma castidad.
Quisé cantar "el yunque
donde forjas la vida"
y todos mis sentidos llegaron a cantar.
Entonces me di cuenta
de que el poema estaba
en el límite exacto del pecado mortal.
Jorge Robledo Ortíz
DE FACEBOOK - 6831 - TITIRIMUNDI
Hace 5 horas
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