sábado, 20 de abril de 2019
LA SOLEDAD DE MARÍA
María, te quedaste sola con tus heridas y tus lágrimas.
Lo han matado vilmente María
y él no ha querido rebelarse.
Ha aceptado su destino con resignación.
Ahora se dirige a su sepulcro
y tú, su madre, como toda madre, sólo sabes llorar,
por el hijo que te han arrebatado.
Yo lloro contigo madre
porque no sé si su sacrificio sirvió para algo.
Vino a traer amor y este luce por su escasez.
Vino para enseñarnos a perdonar
y no sabemos perdonar.
Nos habló de humildad
y estamos llenos de orgullo.
Predicó la pobreza
y el dinero nos envilece.
No renunciamos a las comodidades
aunque veamos a muchos hermanos en la indigencia
y muriendo de hambre.
En fin María que poco aprendimos de Jesús
y que poco lo imitamos.
En fin María no llores
porque hay muchas palabras que pasarán
pero las de tu hijo seguirán siempre viva en muchos corazones.
Del libro inédito Así rezo de JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario