sábado, 5 de enero de 2019

LA GUERRA


¿De dónde vino que llegó
en el ocaso del silencio
y en su mirada se perdían
todos los hijos del abismo?
¿Qué tierra arrastraban sus huellas
que solo crecían, terribles,
las secas cosechas del hambre?
¿Qué manos asieron las armas
y asesinaron a los hijos
del vivo dolor de otras madres?
¿Qué odio se sembraba en los campos
que los útiles de labranza
sirvieron de acero a las balas?
¿Qué frío dolor se escondía
en la umbría azul de los ojos
y se escupía con la sangre?
¿Qué razones, decidme, dieron
los que engalanados de estrellas
lanzaron a la guerra al hombre?

Traía fuego entre sus manos
y una voz áspera de trueno
que hacía temblar los cimientos
y caer las duras murallas.
Prendió las almas, incendió
el odio de los corazones
y enfrentó a la sangre sedienta
del rencor y de la venganza.

Logró, por el bien de unos cuantos,
la desgracia de casi todos
y cuando echó la vista atrás
comprobó que, sobre los campos,
yacían fríos los cadáveres
y detrás regresaba el hambre
blandiendo su fiera guadaña.
Y cuando miró al futuro
vio como otras generaciones
urdían fieros la revancha
y se perdían en reproches
y en resucitar las espadas.
La guerra siempre es el fracaso
de quienes no aman la palabra.

De Poemas Sociales de Isidoro Irroca


No hay comentarios:

Publicar un comentario