Son más cortas las horas
cuando se eriza la piel
tras un roce fortuito.
Son más cortas las horas
cuando mis dedos juguetean
con tus cabellos.
Son más cortas las horas
cuando te cuento lo infinito
que se me hace el tiempo
cuando estamos lejos.
Son más largas las horas
cuando nos ponemos las máscaras
y mostramos al demonio que llevamos
dentro.
Son más largas las horas
cuando cierro los ojos y al abrirlos
no te encuentro.
Son más largas las horas
mientras espero el momento de volver
a vernos.
Son más cortas las horas.
Son más largas las horas.
Cuando se estrechan nuestros cuerpos,
fantaseamos con derrotar al tiempo
que aunque nos hace más sabios
avanza en detrimento de los sueños.
Francisco Piñero y B. Luján.
No hay comentarios:
Publicar un comentario