lunes, 5 de noviembre de 2018
LOS TRES POR QUÉS
Es una historia en la que tres personas están cruzadas por el amor, la infidelidad, la homosexualidad y la muerte. Ricardo, está enamorado de la mujer de Darío, que está agonizando a punto de morir, sabiendo de la infidelidad de su esposa. Jorge está enamorado de Darío y está sufriendo su inminente muerte y pérdida.
RICARDO:
¿Por qué la noche quema mis entrañas,
cuando se aleja a su lecho agonizante,
quedándome encadenado a una lágrima,
y mirando a la luna que se apaga?,
JORGE:
¿Por qué se ahogan las velas en mis días,
y se me escapa el amor desventurado,
moribundo, solitario y desconsolado
en un catre frío de fríos desvelos?
DARÍO:
¿Por qué muero en una vida que no quiero,
y vivo en una realidad en la que, ciego
enloquecen mil locuras en las noches
de oscuras lunas y fríos amaneceres?
RICARDO:
No respiro, ni vivo ni muero sin ella,
no encamino mis pasos a la noche
si su piel no abraza mi cuerpo
y sus besos no calman mi sed,
JORGE:
Veo marchitar los nenúfares en la charca
donde se baña el amor de mis deseos,
se me esconde la mirada tras el llanto
desesperado e impotente llanto amargo,
DARÍO:
La amo, la he amado, y de amor muero,
y aún así la quiero y la sigo amando,
esperando morir en la siguiente luna
que pinta mi cielo de bienvenida,
RICARDO:
Sé que no le ama, y que el tiempo se acaba,
sé, que en el camino hacia la muerte
ella no le abandonará a su suerte,
mi soledad es la luz de ese hombre,
JORGE:
Y la veo a ella sufrir por un amor oculto,
la veo sufrir, por un desamor moribundo,
mientras le abandona a su triste soledad,
sin que yo pueda llorarle postrado en él,
DARÍO:
Y desde ese mi cielo, la amaré,
como hoy, como ayer, como siempre,
y entenderé, que verla feliz complace
la herida de mi alma moribunda,
RICARDO:
Y lo comprendo y entiendo que he de sufrir,
en la lejanía de sus miradas y un pasado
de desamores cotidianos de media espada,
ella ha de respetar la honra de su compañero,
JORGE:
Es el amor de mi alma tras el espejo,
un opaco reflejo oculto a las miradas,
y a las malintencionadas palabras,
de una espera maldita que consume el tiempo,
DARÍO:
Y allí, seré la estrella que guíe sus nortes
hacia un amor que la olvide de mí,
yo,... yo sólo seré un lejano recuerdo,
que lleno de amor, vivirá en su memoria,
RICARDO:
Y aún así, arde mi alma en los infiernos,
haciendo palpitar mi corazón sin ritmos,
en el ahogo de las ausencias me maldigo
por esperar que la muerte acelere el paso,
... y se lleve al ladrón de mis noches.
JORGE:
Deseo gritar y se ahogan las voces
entre los silencios ocultos al amor,
y la muerte que me arranca el alma,
al sentir la levedad de un suspiro,
... y ella, mi hermana, en la ignorancia de mi amor.
DARÍO:
tan sólo le pido a ella un último beso,
ese beso que aquel amor lejano vivió,
aún sabiendo que hoy son para él,
me llevaré ese recuerdo de nuestro ayer,
... ella vivirá de nuevo el amor.
Angel L. Alonso
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