lunes, 6 de agosto de 2018

VOLAR ALTO


A MIS HIJOS: PEDRO E INMACULADA.

No podía ser de otra manera.
Quienes tienen alas, vuelan…
¡tan alto! que hasta las
nubes hacen escaleras
por las que llegar hasta
ese mar de añil y coral.
Ahora, una vez pasadas
unas horas, de tanto amor
que derramar, mi alma rebosa
delicias de mil rosas sin espinas,
que quedan en mi mirada
reservada y; que nunca dejaré de cultivar.
¡Volar alto vidas mías!
Elevaros y caminar con paso firme
por dónde queráis, por el camino
bendecido de amor y de paz.
Si algo necesitáis un instante
para descansar, os ofrezco todo
el amor sin reservas que con mi alma
os puede arropar, vidas de mi vida,
faro que alumbra mi mar, donde
mi barca, a veces naufragaba,
ahora; está tranquila en
el puerto sin rocas o pleamar.
¡nadie más dichoso en esta vida
o en otras que hubiese... se puede hallar!

Juana Campos Cortés.




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