lunes, 6 de agosto de 2018

94


En las memorias,
de un amor empedernido,
quedan lagunas y silencios,
borrados con hielo en el final
y grabados a fuego hacia el principio.
Serán las crónicas,
de una ciudad desnuda,
testigo nocturno,
de tantas cicatrices,
que marcaron con su firma triste,
silencios que nunca se dijeron
y sueños que extraviaron su camino.
Con el estoico corazón erguido,
marcharán las almas,
tomadas de la mano,
hacia un éxodo de lágrimas,
buscando su lugar en la existencia.
El cielo rompe en llanto
y se lamenta,
por tanto calor desperdiciado
y la pena se atrinchera en el desierto,
de recuerdos olvidados.
Habrá que comenzar de nuevo
mantener la soledad en el exilio
estirando el equilibrio,
entre la duda y la locura,
y barajando las mejores cartas,
esconderlas debajo de la almohada.

José Luis Gareis -Argentina-

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