viernes, 6 de julio de 2018
LA SOLEDAD
Aprieta el sol en una playa cualquiera,
las olas vienen y van… indiferentes,
cuidado mi niño que son muy traicionera.
Qué tiempos aquellos, tan jóvenes,
cuando los niños revoloteaban
a nuestro alrededor, cuando la vida
siempre te daba otra oportunidad.
Ahora ante mí se ofrece un paisaje Habitual
y sin embargo tan extraño, tan desconocido
las olas furiosas golpean con fuerza,
asoman nubarrones en la lontananza,
ya no luce el sol se fue el ruidoso verano.
Me reconforto en las tardes grises
la melancolía me hace bien
pues aunque castigue mi ser
me alegra y fortalece el alma.
Me veo transitando por un camino hosco,
lleno de encrucijadas.
La senda que elija será mi camino,
es un trayecto ciertamente sombrío y solitario,
pero a pesar de ello me siento arropado.
me quedo sin fuerzas y me echo en un recodo,
la oscuridad que me envuelve me arropa
despierto de un largo y reconfortante sueño.
Sentí que era una mañana alegre y luminosa
Y supe que estaba en paz conmigo y con el mundo,
Estaba solo sí, pero tenía la convicción
de que nunca más sentiría la soledad
porque dentro de mí bullía la esperanza.
Y vi los montes, los valles y oí el canto de los pájaros
y percibir que cada minuto, cada hora
cada día le daba una oportunidad al conocimiento
y supe que la oscuridad es solo mental
que la soledad no la subsana la compañía.
En esa cavidad ósea donde nace los sentimientos
he mandado lo inmaterial, y han hablado,
aunque en un idioma desconocido para mí,
se que han llegado a un acuerdo,
pues ya soy menos materia y más esencia
de forma que relativizo la muerte, y me parece
más liviano el duro tránsito de la vida.
Que tu cuerpo sea como el mismo cielo,
puesto que vacío estaría sino fuera
por el refulgir de las estrellas.
Así mismo en la oscuridad que nos oprime
dejemos que aflore la luz del entendimiento.
Despojémonos del resentimiento y démosle
una oportunidad a nuestra esencia.
¡Goza oh carne!, besa sus labios acaricia
su cuerpo, libera tus más recónditos deseos,
sed generosos en la busquedad del placer
pues es un regalo del cielo.
En este lugar del mundo que me ha tocado vivir
me siento libre, y he aprendido que la soledad,
solo es real si esta nace del alma.
Antonio Parrado -Barcelona-
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