viernes, 6 de julio de 2018

APRENDÍ


Aprendí que después de un comienzo,
normalmente el final nos hace chantaje
visitándonos con sus consecuencias,
las más amargas y las más traicioneras.
Aprendí de la misma manera que, cada día,
es una nueva oportunidad de vida,
de sueños y de maravillas inesperadas.
También aprendí que estamos hechos de ideas
de sutiles palabras con razón o sin ella.
Mis ideas no son mías, son del viento
que cada día me sorprende con suavidad
acariciando las palabras que mis manos
dejan impresas en un trozo de papel,
más o menos entendible y a veces disperso.
Las rachas de aire frío que la noche
envuelve los pensamientos forman versos
que vuelan tras los muros del desconsuelo
y la tan ultrajada soledad sigilosa.
Aprendí tanto en unos momentos,
que al final se apoderó de mí la mudez
de tanta sabiduría contenida en la mente,
porque la mente, busca lo vivo, lo muerto
lo esquiva y al llegar el ocaso… desaparece.

Juana Campos Cortés

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