Espeluznante reflejo humano,
silueta de oscura cruz fantasmal.
Fanatismo de un creer que insano,
la tierra ha sembrado de todo mal.
Camina con la fe dentro de manos,
pero censura en pupilas lo vital.
Se cree nacido en vientre sano,
y prodiga muerte, en su pedestal.
Terrible imagen para el creyente,
y para el que no, es la luz funesta
que hace empobrecer el libre existir.
Dado que se adhiere en la gente,
pues ella es parásita grieta
que arrasa la hierba del convivir.
Ricardo Campos Urbaneja.
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