Una luz frecuente, es como un quejido aislado, un tótem, así los veo unidos dentro del ambiente denso, llenos de lágrimas fungidas, pues le salen lentamente del rostro así perdidas, y al no encontrarte, aunque sea por una vez en el más tímido y obsoleto momento, porque yo sé donde es que se pierde ella entre tanta inmensidad, pues ya nadie no detalla bien lugar, porque sólo me quiero encontrar, tal vez estás perdida en mi consciencia, y entre las mañanas yo con el dolor de cabeza: grito; y no hay motivos para hallarlos, tal vez porque se me arrastra las penas y los rencores en sabores que dan el por sí.
Del libro ״Poemas largos con la conexión de los Apartados״ de
Fernando Zuñiga Fajardo
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