miércoles, 4 de mayo de 2016

LEYENDO EN LA TERRAZA


Tenía tacto de piel el aire de la tarde
y era sublime el sol en la terraza,
ese sol que se va queriendo
recordando el del verano.
Como la vida de un reloj de arena
que cae más deprisa cuando falta poco
para el tiempo medido al que se da la vuelta,
cada estación del año y nos engaña,
como el poema que de leerlo tantas veces
nos parece más nuestro, más sincero.
No cambia el tiempo, la poesía es una trampa
como el sol anticipado, y el paso de la arena
¿O acaso es poetisa la esperanza?
Un ángel representa la poesía
que a ella le dejé, y aquella tarde en la terraza,
sintió el beso del ángel y el poema
le dejó un leve calor, como del sol las alas
o quizá como una lengua fortuita,
aquella que hacía tanto deseaba.

MIGUEL CAMUÑAS

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