En la noche
de todas las noches,
mis manos perseveran
en la piel del universo,
destello de flores azules,
hechas de clamor,
moldeadas por el cosmos,
cosmos hecho
por las manos
en la oscilación resonante
de las cuerdas,
que se expanden
al infinito de
tu cintura.
La noche nunca sabrá
que es luz
aunque guarde
en sus entrañas
una lámpara encendida,
ni que es el aire
del aliento del guerrero
ALBERTO PÉREZ
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