miércoles, 3 de febrero de 2016
NOCHE DE PELIGROSIDAD
Esta noche no, lo sabes, no pisaré la calle, no,
esta noche me quedo en casa
desoyendo la charanga
de verbenas populares y cutres carnavales,
me quedo ante la estufa huyendo
de cimarrones, hogueras y aquelarres,
el frío de la calle empuja sin quererlo
a una muchedumbre descalza
a tomar veneno en plena calle,
para caer rendidos antídoto les falta,
tumulto y trampa para la noche cobarde,
cuando la desnudez estupefacta
recompone galaxias en cualquier parte,
de garitos sucios sabrán los crápulas,
con mala manga ancha, ellos lo saben.
Para el trasiego el remedio es soledad rancia,
para el tedio remedio son saturnales,
esta noche no, pulula el ansia
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y el recreo juega al trapecio y a malabares,
la noche viene como se oxida el ancla,
esta noche no, esta noche descansa
un perdedor en cama desde su mandra
yace y fenece en templados lugares,
un reguero de garrafón salpica
el rastro pendenciero que la plaza sangra
mientras se regulan asuntos protocolares,
un hombre con miedo, sí,
con miedo a la rabia cruda de calles,
ya no es hombre normal, no,
ahora es miedo contra sí mismo,
es el rey del tufo que se traga en los bares,
es el mendigo de bullicios escolares,
la noche es un plus de nocturnidad,
la noche es una calamidad,
la noche es triunfo podrido por tiernos chavales
en el que se rompen los egos a pares
y el vaho empaña la ebriedad
y los parroquianos renuncian al lastre,
y a la luz en los magullados trastes,
enfermedad contagiosa es la hermandad
y una barrecha de posologías por barrechar
degüellan el resuello de madres,
que crujen velando la otra enfermedad
en la solitaria plegaria de las carnes,
esta noche no saldré, no,
pasan veloces los coches ciegos de velocidad,
un llanto azul de muchachas se parte
esnifando su gramo de libertad
y revientan de ansia con un hambre salvaje,
ansia fugitiva acorralada de verdad,
el pulso tiembla en tristes eriales
de una tosca oscuridad que no reclama
a ningún culpable, noche sin alma,
la noche es para descansar,
noche en pijama, noche de peligrosidad,
en la noche se esconden tres zutanos,
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dos perenganos, un camello de hash,
se esconden en las platas las marañas,
explotan con su yo itinerante,
en la noche gime escuálida la paz,
en la noche se ocultan tramos inconfesables,
se aman los que se aman de verdad,
se aman en el gineceo crepuscular
la humedad pellejeando sin desgaste,
en la noche los duros a dilapidar,
en la noche sin paredes todo ha de callar,
en la noche nadie quiere a nadie,
en la noche todo adquiere un sesgo peculiar
en los huidizos sueños por mojar, tercos
que colisionan como ilusiones fugaces,
en esta negra noche haya luz de gas
con parangones un tanto procaces,
mientras barren los que tienen
por barrer su hogar,
y los que en casa se parten la madre
comienzan su día en el que recordar
lo que en despropósito viene y lento se va,
esta noche clama a justicia bio-degradable,
es el destino con la cara lava’,
esta noche retráctil abre la luz inmensa
escarbando en la luz solar,
Dios mediante, para chutarnos el aire.
Nos dejaremos bocado por dar
mientras que nos cierran el bar
y se escapa el gato si el panadero abre.
Cecilio Olivero Muñoz
Publicado en Nevando en la Guinea 39
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