lunes, 5 de octubre de 2015
CORAZÓN ARDIENTE.
“Yo soy ardiente, yo soy morena,
Yo soy el símbolo de la pasión,
De ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?” Gustavo Adolfo Bécquer.
Déjame amor, sentir el deseo de amarte y tenerte.
Y dulcemente sufrir en la gloria de mi alma, que tu corazón ríe y llora
cuando sientes el dulce deseo de tu cuerpo, ansiosa, de ser mía, ahora.
Voy a recorrer todo tu cuerpo, con mis labios.
Adoro sentir el reclamo de tu amor, que demanda mis besos y mi boca
y sentir tus caricias en turbado tropel, que en mi piel, delicias provoca.
Desde tu espalda, enredado en tus rizos, perdí la razón.
Vibrando en la sustancia de tu piel, divino tormento tu cuello de miel
en el deleite sin fin de tu amor que demanda el éxtasis, infinito placer.
Bebo tus lágrimas, que florecen y suspiran en tus ojos de mar.
Anhelo alcanzar apasionado las rosas de tu vientre, que esperan por mí
perdido en la locura de mi alma, en el éxtasis final, que ya clama en ti.
Dame tu boca de rosas y miel y todo tu aliento.
Quiero sentirme tu hombre, sublimes momentos, perdido en tus brazos
entregarte mis simientes, y acariciar el lunar de tu vientre, con mis labios.
Eres el amor, que edifica un futuro de tibiezas.
Compartido con sabor a hierba, y aromas a jardín, florido y primoroso
y amarnos así, en el cielo y el infierno, y dulces amaneceres luminosos.
Manuel F. Romero -Argentina-
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