sábado, 4 de abril de 2015

MEDITACIÓN EN AZUL


Mi meditación no es agua clara;
ni vértigo con alas
en cúpula súbita,
de tierras y cielos.

Por el índigo lago,
quizá viva en sus ojos.
Espíritu que arde en odio.
Bola suspendida en llama.

Ustedes pueden verla
convertida en costra de árbol;
vela encendida
en añiles prados.

Un bocadillo de invierno
quedó en el rincón,
caído.
Esquina inmensa de hielo.

Subir la escalera larga,
curva de fibras yerbas.
Azotado músculo grueso.
¿Será dolor de látigo?

Memoria de Luna.
Arraigan plantas oscuras,
sin cesar,
en la penumbra.

Ya no volveré.
Una herida azul
atraviesa mi alma.
Carestía de cosecha.

Ana María Lorenzo

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