Jamás olvide usted , –dama jocunda –
que yo tengo un trapiche en mi portal
en donde exprimo a mi cañaveral
las mieles de la vida…, la fecunda
miel que el sentido femenil inunda
y le limpia a la sangre sombra y sal…,
algo así como campo hecho un erial
que de nuevos melares se circunda.
La veta del guarapo no se agota
aunque por su apariencia ya se nota
que pasó de serpiente a ser un sapo…
En tanto crezca saludable caña
y el trapichero sepa usar su maña
copiosamente correrá el guarapo.
FRANCISCO HENRÍQUEZ -Cuba-
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