sábado, 4 de abril de 2015
EL CIRUELO DEL JARDÍN / SUENA UNA CANCIÓN
EL CIRUELO DEL JARDÍN
El árbol sobresalía,
por la tapia del jardín.
Ya nada quedaba,
del perdido esplendor,
y las paredes ajadas,
renegridas y agrietadas,
inspiraban tristeza,
y algo de melancolía.
Cada primavera,
sus ramas florecían.
Y desde la tapia,
la naturaleza,
hermosa y generosa,
tapaba el caserón,
macilento y decadente,
con floración exuberante.
De entre sus paredes,
salía a veces algo de luz,
al anochecer, de ciertos días.
Y algunos domingos,
su dueña ya anciana,
cruzaba despacio la verja,
con los labios muy rojos,
paso algo vacilante,
y piel muy arrugada.
Suspiraba siempre,
como cada año hacía,
al ver florecer con fuerza,
a su único compañero,
de su común viaje.
El árbol, ahora florido,
era un ciruelo salvaje,
de frutos pequeños,
y sabor amargo,
con hojas moradas.
Y ahora repleto...
de flores muy bellas,
como cada año sucedía,
a primeros de abril.
La anciana lo miraba,
ya cerrada la verja,
desde la acera.
Lo seguía contemplando,
mirando hacia el cielo,
guardando la llave,
cerrada la puerta,
pensando en...sus "cosas"
SUENA UNA CANCIÓN
Suena una canción,
no logro identificarla.
El mar serpentea,
cantando con olas,
canciones sin voz.
Reflejos de barcas,
amarradas al muelle.
El puerto su olor...
a mar y a metales.
Suena una canción,
me gusta, es lenta,
la reconozco...
sé que me gustó,
hace mucho tiempo.
No recuerdo su nombre,
tampoco recuerdo dónde,
la pude escuchar, tal vez sí.
Suena una canción,
que me abrazó
hace muchos años.
¿O no fue la canción,
tal vez fuiste tú...?
De todos modos ...
suena esa canción
que me abraza,otra vez,
sobre este puerto,
donde hoy cae la noche.
Cesa ahora la canción
y yo la sigo canturreando,
mientras mis ojos lloran,
sin saber ¿por qué?.
Se va o perece...
ese recuerdo, esa canción.
Ya no suena y yo no siento.
Todo declina y llega la noche,
silencio en el puerto.
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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