jueves, 25 de diciembre de 2014
EL SECUESTRO DE LA CIUDAD
La democracia en España, se encuentra sometida a un proceso de degradación continua, que se ilustra en los recortes de los derechos sociales por parte de los últimos gobiernos del PSOE y del PP. Estos recortes afectan a todos los sectores sociales populares y a todos los aspectos de la vida privada y pública, desde la desprotección a los parados, hasta los servicios sociales sanitarios, educacionales, culturales etc.
La ciudad, como espacio físico, donde tradicionalmente se manifestaba la vida democrática, está siendo secuestrada por el poder político, a través de una criminalización del uso social de los espacios públicos. La ciudad vigilada, la ciudad panóptica, la ciudad policial que pretenden instituir los políticos corruptos que gobiernan el país, con la legitimación de las instituciones que ellos llaman democráticas, pretenden limitar lo que hasta ahora eran los derechos ciudadanos, con la intención perversa de que, como en un ESTADO DE SITIO, nos encerremos en nuestras propias casas y solo salgamos de ellas a votar.
El sociólogo catalán Jordi Borja, con quien coincidí hace muchos años en las luchas urbanas de los inicios de la democracia, acaba de publicar un texto, que analiza en este sentido, con su habitual finura, la situación actual de España, una situación que, con la llamada LEY MORDAZA, está llegando a la implantación unas formas represivas en el uso y costumbres ciudadanas que, en mi opinión, no resulta ni una exageración, ni un disparate, comenzar a hablar de un FASCISMO DEMOCRÁTICO, o lo que es lo mismo, de una DEMOCRACIA DE CORTE FASCISTA.
Alberto López
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