Ella tiene la hermosa costumbre
de no preguntar cuánto es que la quiero,
ella no tortura margaritas;
se viste con ellas
porque no tienen la culpa
de la existencia de tanto tonto
y no se muere en el intento.
Pero te mata con toda la intención de su sonrisa,
cuando se abrocha mal la camisa
y cuando te dice te quiero
y de verdad te quiere.
Ella tiene la costumbre
de posar frente a la ventana
y regalarte los mejores paisajes
pintados sobre su espalda.
Ella no sabe
cuánto amor le queda
y aun así te lo entrega
como si de amor estuviera hecha.
Ella está rota
y en contra de toda ley amorosa,
reglamentos y costumbres;
la quiero.
Federico Garza Liturca
Seleccionado por Leandro Murciego
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