Gacela de piel morena,
ojos grandes, tan inquietos,
ocultas en tus pupilas
misterios de los luceros.
Oasis de mi desierto,
para mi sed, arroyuelo
volaré sobre la cima
de las dunas de tu cuerpo.
Desnudos escucharemos
el ulular de los vientos,
susurrar de las palmeras,
gemidos de nuestro encuentro.
Y en la noche silenciosa
esperaremos inquietos
el amanecer maligno
que romperá nuestros sueños.
Cuando apaguen las estrellas,
nos encontrará Morfeo
trenzados sobre la arena
y perdidos en el tiempo.
Andrés Tello -España-
Publicado en la revista Oriflama 23
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