martes, 22 de octubre de 2013

A LA SOLEDAD

“la tinta en el papel.
El pensamiento
Deja su noche”.
Javier Sologuren

Óyeme, soledad, oye
Pues tú eres mía
Y yo soy tuyo.
Soy tu suelo natal.
Tú eres mis vestigios perennales.
Mas, en el aire de tu mutismo,
Ardor de tristuras e inquietudes
En mis facciones se patentizan.
Sonrisas ahorcadas
En la muralla de mi semblante
Trágicamente se pintan.

¡Qué crueza tan cruel!
¡Oh soledad, soledad!
¡Piedad, y más piedad!
¡Sé un bálsamo de mis angustias!
A paladinas,  a paladinas
Yo mal no obro contigo,
Y que yo sepa,
Es la más alta crueza,
Ésta, ésta que puedes usar conmigo.

¡Qué desazón del alma!
¡Oh soledad, sombra adlátere!
En mis soles y lunas,
Levantas tu bandera bordada
De mis nostalgias vulneradas;
De tormentos, terremotos, titubeos y sorpresas.

¡Oh soledad, sombra acompañante!
Algunos recuerdos vetustos emergen
En tu sombra diáfana y desnuda.
Si tienes oídos, que oigas:
Los recuerdos nacen y nunca jamás fenecen
Solo de lugar en la memoria mudan.
La ausencia no se da a la olvidanza,
Ni siquiera causa olvido.
La verdadera amada,
Sólida firme duradera,
Cuando ya bien ausente o perdido está.
Óyeme, Majakech, oye
¿Sigues marcando aún las sendas con tus pasos,
O si por debajo de la tierra
Un silencio elocuente envuelve tu calavera?

Rachid Boussad
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 34

Rachid Boussad

No hay comentarios:

Publicar un comentario