Las olas vienen. Las olas van.
La arena se moja. La arena se seca.
Conil se adormece mirando al mar
oyendo una guitarra por serrana sonar.
Sueña Conil. Es un sueño tranquilo.
Sueña con el silencio de los días
de invierno y le gusta.
La lluvia moja su cuerpo blanco
y se siente renacer.
Sueña con ser guitarra
y toca por bulerías.
Las calles están tristemente iluminadas
y el agua sigue cayendo sin prisa
pero sin pausa.
La guitarra se hace lluvia y suena,
en cada oído, con la fuerza de una tormenta.
Del libro Enredado en cantes de JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario