En la silla de ruedas
como un ovillo de ternura con dulces ojos
paseo a mi mamá
Está chiquita y gigante a la vez
Casi no veo de lágrimas para emparejarme a su visión
pero cuándo con su mano llena de trabajo me toco la cara
me dí cuenta
que es mi momento de sentirme un niño ,
indefenso , frágil , con tanta necesidad de su amor .
Somos mirando la nada
corazones viejos , ahí , sentados , bajo el sol .
Jorge Bianchi -Argentina-
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