lunes, 20 de agosto de 2012

30


Cierto dolor andaba yo el parque
cuando salió del lago nocturnal
una figura verde,
grande así un cocodrilo en forma sanguijuela,
cabeza aparatosa de mujer.

Decime donde está la puerta, miera,
le grité con un odio concentrado,
dame la llave para que intente
aunque no sepa qué.

Le grité con el labio arremangado
enseñando los dientes
cuando la mala suerte me había desfigurado
arrancándome grandes pedazos de piel.

Y la quimera contestó así:
Yo no sé de la puerta de salida
ni de nada que vengan a pedir,
lo único que hago es invitarlos a jugar.

Y volvió a echarse al lago, deforme y pegajosa,
exhalando un perfume de jazmines y rosas,
lo que la hizo todavía más horrible.

Jorge Leonidas Escudero (de su libro “Los grandes jugadores” El cero y 36 poemas vecinos, sin sello editorial, ciudad de San Juan, provincia de San Juan, la Argentina, 1987)


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