CUARTA PARTE
Dejé la barca en la arena y cargado con la capacha vacía atravesé la puerta norte de la muralla. No sabía con que alimentaría aquella noche a mi familia. Un día más y el mismo problema. A veces me sorprendía cuando mi mujer ponía en la mesa un plato de patatas guisadas o un buen caldo caliente. Sabía apañársela maravillosamente. Tuve mucha al encontrarla.
Aún recordaba aquella noche. Entré en la plaza donde se celebraba un baile en honor de la patrona. La vi sentada en un rincón al lado de una señora mayor. Me acerqué y la invité a bailar. No aceptó la invitación. Me quedé sin saber que hacer. Al final me retiré a la barra donde me bebí un par de vasos de vino.
JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario