Te quiero para saberte solo mío, en el huracán de mi pecho florecen los celos y se retuerce mi alma.
Llena de asombro al despertar en estas lindes, fina frontera entre la duda y la caricia.
Se colman mis sentidos y mis jardines de codicia; azaroso oficio: "defender el fuerte".
No me rindo, cómplice de mi cobardía quiero ser tu Reina y gozarte en la penumbra.
Y me creo mis verdades: ¡Soy su dueña! Alcanzaré la victoria estando con él a solas.
Entre oscuros licores llega el alba y se acaban mis horas de condena, me recibe galante la cordura en el silencio.
¡Cuánta fe! Estás en una de esas estrellas, cuando miro el firmamento; me consuelo pensando: ¡Volverá! Es solo mío...
Loly Soler.
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