(Poema erótico)
No quiero amarte de noche cuando el cansancio presente, vive y muere en esa frente que adoro y admiro al par...
Mejor quiero acariciar tu cabello entre mis manos hasta dejarte dormido aquí en nuestra habitación.
No quiero amarte en la cama porque no me inspira nada; tan solo sueños en vela, naufragios de madrugadas.
Prefiero abrirme a los bosques, febril la naturaleza, donde la vida comienza entre tus brazos, poeta.
Desnudos de cuerpo y alma nos habita el huracán
que cual lava de un volcán adivina el sentimiento...
Te siento amor, hoy te siento tatuado entre mis venas.
Sin tocar mi piel apenas me dibujas en tu mente;
y vuelo por la pendiente de tu espalda, que encendida,
susurra tú eres mi vida, danza en mi adentro, sin velos.
Rumbo a tu boca, mi vientre, se muere por tu saliva.
Y es mi bocado tu aliento y es tu alma mi alimento
cuando va resucitando el fuego de tu horizonte.
Sin tiempo el bosque nos ama...
No existimos para el mundo...
Creamos el mundo aparte donde todo es armonía.
No hallamos la cama fría, que la hierba se renace
bajo nuestros nuevos cuerpos, bajo nuestras nuevas ansias.
¡Dancemos, amor, danzemos! la danza de un nuevo ser
dónde lo viejo de ayer fuera pecado y demencia.
Ya pagamos penitencia y al perdonar lo pasado
ni cicatriz ha quedado que nos pueda transformar.
Tántrico asilo de dioses, camino de certidumbre,
dónde se crece la lumbre de los guerreros de sueños.
Ni me rozas... ni te toco...
Pero respiro en tu acento y respiras la dulzura
del agua que en transparencia no sabe de la apariencia.
No quiero amarte de noche cuando todo es indecencia,
bajeza a ritmo de muerte, devaneos, mil promesas,
que duermen entre las mesas y entre palabras baldías.
Prefiero ser de tu luz la sílfide danzarina...
que tu sentir adivina solo, solo para ti.
Carmen Azparren Caballero
No hay comentarios:
Publicar un comentario