Se consumió en su bajeza
arrastrando la belleza,
la pureza y el candor,
dela hermana… y de su amor.
Ese amor, que presumía
en el día y por las noches,
cuando abrazaba a Sofía
gozándose en sus derroches.
Una fiesta en el balneario
fue su perfecto escenario,
para mancillar la calma
de aquel pueblo y vecindario.
En su arrebato maldito
un revolver retumbo,
cegando en par, las vidas,
de Sofía y su hermanita.
Una reina que viajaba
hacia Londres y llevaba,
un mensaje de ilusión,
de esperanzas y de unión.
En el cielo ya se encuentra
con su encanto María José,
hace dúo con su hermana
en la celestial, morada…
Celos, rabia y prepotencia
del infame son su herencia,
hoy el pueblo consternado
pide… ejemplar, sentencia.
DARWIN I. FLORES VARELA
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