Inunda la luz
mis pupilas deslizan
vagas fragancias
tu piel es una roja rosa
abierta al astro
deseo
andar manso en tu cintura
asir tu vientre entre mis dedos
en un salto felino, ¡bucear el silencio!
abrir el surco
donde germine el beso
cultivar tu jardín
para que alumbre el gesto
arder después, ¡luz sin nadie!
que nos recuerde, ¡amor!
Eduardo Tagliaferro
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