Corren los niños
en total algarabía,
a lo lejos los llantos y las risas
se escuchan como una melodía
donde los juegos
son el deleite del día, día
sintiéndose todos aquello
protegidos y hermanados
al encontrarse en el vecindario,
pues a pesar
de malos entendidos
donde la solidaridad
es el elemento que prevalece.
Apoyándose unos con otros
para hacer de la vida un deleite
mostrando a los pequeños y jóvenes
lo valioso de pertenecer a una familia,
hermanados por los lazos
de esa gran amistad
que rompe barreras
de nacionalidades
y de sueños diferentes,
con la aspiración de tener
una buena convivencia
para el alma y el querer.
Sandra Méndez -Guatemala-
Poema leído en Potosí, Bolivia
Hace 2 horas
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