miércoles, 21 de junio de 2017

EL UMBRAL Y LA CARICIA


Lo que se deja en el lenguaje de la llama y la caricia
no es el áspero color a humedad de la entretela
no es la savia de la figura, el recorte de una presencia
el enlace de dos vientres, la persecución desenfadada
ni el vahído, el acercamiento.
Lo que se deja en el lenguaje de los que aman
–cuando en el umbral se aman–
es alba intuición, ese algo, cualquier algo
fragata en hundimiento a la cual asirse con enardecidas zarpas:
lo que semeja al color, a la presencia, a ese vahído.
Un letargo atemporal que florece
que no se palpa con la memoria ni las yemas de lo mirado.
Eso es lo que queda:
el arrullo de luz, el perfume de un halo, la púrpura oscilación en la cuerda.

ULISES PANIAGUA -México-
Publicado en Añil 142

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