Dedos de sombra, dedos cautelosos y quietos, suaves y enamorado como besos, Alas de terciopelo: Largos pétalos, dedos que tocan a distancia ciegos, ávidos, temblorosos de deseos, sed en manos de armiño fragante asedio, y en frente de camelia tenaz tormenta: En las orejas finas celeste arpejio; en los muslos de nácar, quemante cerco. En los brazos ajorcas de lirios frescos y escarolas de espuma sobre los cuellos.
Fabian Valenzuela
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