Una vida que llevas dentro,
que se ha ido forjando, paso a paso
en ti y de ti, sin aspavientos.
Con palabras y experiencias de los días,
con recuerdos y contactos de otros seres
que habitan en ti, cual melodía.
Que no morirán, saldrán transformados
en otras criaturas, dispuestas a tocar los corazones
con ritmos apropiados.
Corazones ávidos de poesía
y esperanza, de pisadas y huellas,
de nuevas vibraciones y armonía.
Llega el día en que se produce el milagro
y nace a la luz el poema, el relato,
la novela corta, el cuento largo.
Es la nueva vida, que abrazará
horas de sombras, tiempos de gozo,
amaneceres de esperanza, eternidad.
Síntesis de tiempos de espera
de ilusiones y futuro, de imaginación;
de crepúsculos y velas.
Esta criatura nueva, tiene vida y no caduca,
está ahí, entre los libros,
para aquel que, atento, indaga y busca.
Para aquel que la encuentra por azar,
para el que anhelante de respuestas
descubre, en las palabras, ayuda y bienestar.
Sigue, poeta, narrador, cuentista,
no te detengas; hay hambre y necesidad
que no sacia el alimento ni la vista.
Son palabras y escritos la receta,
parida por la mano del artista;
testigo de la historia; de la palabra, profeta .
Sigue, sigue escribiendo,
no ceses ni desmayes,
no desfallezcas, no hay tiempo.
María Luisa Gil ( Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 29
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