(Para Vicky y tantos varones españoles)
Prisiones de papel tan poderosas
que llenan tu mirada de vacío,
que guardan en su guerra el albedrío,
por injusticias duras y escabrosas
Aquellos que colmaron dolorosas,
culpables inocencias del hastío
de estar bajo la piel de ese ser frío,
que busca una moneda entre sus cosas.
Perdona Dios al juez que está corrupto,
que entrega su sentencia al poderoso,
que busca el veredicto entre lo abrupto.
Perdona al que mató, también rabioso,
verás que tiene voz en exabrupto,
al ser penado por menesteroso.
Julio G. del Río -Valencia-
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